
TERREMOTO EN ESTOCOLMO
Había una vez un país muy rico llamado Estocolmo. Era muy grande y espacioso, acompañado con un largo río y un verdoso bosque.
Un día hubo un pequeño terremoto y algunas casas se destruyeron.
Mucha gente mostró su solidaridad y ayudó a curar a los enfermos.
Otras casas y edificios eran más fuertes y gracias a Dios no se derrumbaron. Una semana después, la población, ya estaba más tranquila.
Aunque mucha gente no tenía donde vivir.
Más adelante se construyeron más casas, edificios y la gente pudo vivir en ellas.
Otras personas de otros países fueron a ayudar a construir las casas, a dar comida y a vivir con ellos.
En medio de esta desgracia ocurrió un hecho fantástico que vino a sorprender a todos.
Nació un bebé que al tocarlo te entraban muchas ganas de ayudar y te hacías más fuerte.
Cuando el bebé se hizo grande fue muy fuerte y así ayudó a los necesitados.
Él fue un hombre importante porque cuando no tenías ganas o fuerzas lo tocabas y te volvían las fuerzas.
Gracias a él todos colaboraron en que el país se recuperase y entre todos hicieron que la felicidad volviera a sus casas.
Autora: Pilar Perea