martes, 18 de octubre de 2011

Pilar


TERREMOTO EN ESTOCOLMO

Había una vez un país muy rico llamado Estocolmo. Era muy grande y espacioso, acompañado con un largo río y un verdoso bosque.

Un día hubo un pequeño terremoto y algunas casas se destruyeron.

Mucha gente mostró su solidaridad y ayudó a curar a los enfermos.

Otras casas y edificios eran más fuertes y gracias a Dios no se derrumbaron. Una semana después, la población, ya estaba más tranquila.

Aunque mucha gente no tenía donde vivir.

Más adelante se construyeron más casas, edificios y la gente pudo vivir en ellas.

Otras personas de otros países fueron a ayudar a construir las casas, a dar comida y a vivir con ellos.

En medio de esta desgracia ocurrió un hecho fantástico que vino a sorprender a todos.

Nació un bebé que al tocarlo te entraban muchas ganas de ayudar y te hacías más fuerte.

Cuando el bebé se hizo grande fue muy fuerte y así ayudó a los necesitados.

Él fue un hombre importante porque cuando no tenías ganas o fuerzas lo tocabas y te volvían las fuerzas.

Gracias a él todos colaboraron en que el país se recuperase y entre todos hicieron que la felicidad volviera a sus casas.

Autora: Pilar Perea