
“LA LUCHA POR UN DESTINO”
Érase una vez un niño llamado Juan al que le gustaba mucho el fútbol, pero no se le daba muy bien. Él quería entrenar en un equipo. Un día le vio jugar un entrenador, observó que no jugaba muy bien pero que tenía ganas de aprender porque le gustaba, era su pasión. El entrenador le pidió que si él quería que lo entrenara, le dijo que si. Estuvo dos meses entrenando pero no se veían muchos resultados, se entrenaba día a día hasta que pasaron cinco años, su esfuerzo llegó al resultado que el entrenador quería. Un equipo lo fichó, jugó muchos partidos. Cuando llegó el mundial, el padre de Juan le dijo que ese iba a ser su último partido porque su padre quería que fuese médico no jugador de fútbol. Juan aceptó la decisión de su padre. Cuando fue el partido del mundial Juan participó y el padre fue a ver cómo jugaba. Jugaba muy bien cuando acabó el partido el padre le dijo que si podía seguir jugando al fútbol. Porque había visto ganas, ilusión, participación, compañerismo, y más cosas. Solo le preguntó que si esa sería su profesión, Juan le contestó que si. Entonces el padre le dijo que se esforzara todo lo que pudiera, que era muy importante trabajar en algo que te gusta. Ya que el padre era médico pero disfrutaba con su profesión y lo mismo que Juan con el fútbol. Y así se cumplió su sueño con trabajo y esfuerzo.
Autor: Salvador Izquierdo Gómez
Érase una vez un niño llamado Juan al que le gustaba mucho el fútbol, pero no se le daba muy bien. Él quería entrenar en un equipo. Un día le vio jugar un entrenador, observó que no jugaba muy bien pero que tenía ganas de aprender porque le gustaba, era su pasión. El entrenador le pidió que si él quería que lo entrenara, le dijo que si. Estuvo dos meses entrenando pero no se veían muchos resultados, se entrenaba día a día hasta que pasaron cinco años, su esfuerzo llegó al resultado que el entrenador quería. Un equipo lo fichó, jugó muchos partidos. Cuando llegó el mundial, el padre de Juan le dijo que ese iba a ser su último partido porque su padre quería que fuese médico no jugador de fútbol. Juan aceptó la decisión de su padre. Cuando fue el partido del mundial Juan participó y el padre fue a ver cómo jugaba. Jugaba muy bien cuando acabó el partido el padre le dijo que si podía seguir jugando al fútbol. Porque había visto ganas, ilusión, participación, compañerismo, y más cosas. Solo le preguntó que si esa sería su profesión, Juan le contestó que si. Entonces el padre le dijo que se esforzara todo lo que pudiera, que era muy importante trabajar en algo que te gusta. Ya que el padre era médico pero disfrutaba con su profesión y lo mismo que Juan con el fútbol. Y así se cumplió su sueño con trabajo y esfuerzo.
Autor: Salvador Izquierdo Gómez