viernes, 11 de noviembre de 2011

Nuria


Era una anciana bajita y rechonchona.

Todo su rostro estaba cubierto de arrugas

( Y eso que se echaba 20 cremas diferentes

cada noche).

Su único defecto era que tenía cataratas y cada

día se volvía más ciega.

Un día llamo a un curandero para que le

recetara alguna medicina.

El era guapo y listo pero con su encanto

engañaba a las personas indefensas.

Prometió curarla.

Le puso una pomada y una venda.

Pasada la operación veía peor ! y la habían

robado las cosas de valor!

Se pelearon y llegaron a los tribunales.

-¿Porqué no pagas a este inocente hombre?

- ¿Inocente? ¡Me ha robado y encima el

tratamiento es un timo¡

El juez al ver tanto alboroto ordenó una orden de

registro.

Al ver la casa del fraude lo acusaron y lo

condenaron.

La pobre anciana nunca más volvió a ser

manipulada.

Autora: Nuria López