“Sampe y yo somos invisibles “
Una mañana esplendida me desperté a la misma hora que mi hermana .
Nos tomamos una tostada y un vaso de leche .
Cuando paso un rato fuimos a despertar a mis padres que estaban durmiendo .
Ellos se despertaron y no nos hicieron caso.
Yo le estuve hablando y ellos no me escuchaban .
Sampe y yo nos enfadamos mucho y nos tiranos todo el día en nuestra habitación .
Al día siguiente me miré en el espejo y no ve veía .
Se lo explique a mi hermana y ella se quedó asombrada.
Nosotros hicimos unas cuantas travesuras pero en fin .
Yo le hice cosquillas a mi abuela porque siempre se asusta .
De repente se me quitó lo invisible y mi abuela me pilló .
Las dos nos fuimos corriendo a mi cuarto y nos acostamos.
Ese día fue el mejor de nuestra vida.
Mi hermana me dijo que eso fue del batido.
Así que cuando nos bebíamos el batido nos hacíamos invisibles .
Así acaba un cuento lleno de travesuras.
Autora: Noelia Arboledas
Yo soy invisible
Una mañana luminosa y soleada cuando me desperté empecé a recordar todo lo del día anterior. Me acordé de el mar tan brillante y relajante que parecía que todavía estaba allí. De repente oí a mi prima que decía a mi madre:
· Todavía está durmiendo- dijo mi prima
· Sí, porque lo preguntas-le respondió mi madre- te ha hecho algo malo
· No
Le susurro algo al oído y desde aquel día noté algo extraño. Cuando me levanté le dije buenos días y no me contestaron era como si fuese invisible pasó un buen rato y seguian sin decirme nada6hñ`. Pensé que nadie me quería y me escapé. Al pasar dos horas y media me encontraron en un rincón de la playa. Fuimos a casa Pepe un restaurante de Nerja donde me encantan los escalopes. Estaban todos mis titos , familiares y amigos. Todo había sido para celebrarme mi santo bueno mejor dicho Santa Ana
Autora: Ana Sanz
Yo soy invisible
Erase una vez una niña llamada Laura que quería ser invisible. Vivía en Sevilla y tenía ocho años; se lo contó a su madre y esta se rio. Ella se puso muy triste y nunca olvidó su sueño. Cuando tenía 18 años, pasó por el cielo una estrella fugaz, y pidió que fuese invisible.
Se le concedió el deseo y se transformó en invisible. Cuando quería ponerse visible solo tenía que hacer un ¡plis-plas! Y cuando quería ponerse invisible hacía lo mismo.
Autora: Lourdes Medina
“Laura la niña invisible”
Había una vez en un pueblo muy pequeño una niña llamada Laura que tenía un sueño “ser invisible”. Un día iba caminando por el bosque y se encontró una bola de cristal. Esta le dijo que le concedería un deseo. La niña se lo contó y la bola le advirtió que antes tenía que jugar con una chica que no le caía nada bien. Cuando jugó con ella “era invisible”: asustaba a todo el mundo, evitaba que hubiera caídas, accidentes y peleas.
Por la noche llamo a la bola, vino pero cuando estaban hablando cayó y se rompió. La pego con pegamento pero no funcionó. Fue a el brujo del pueblo a pedirle ayuda, este le pidió un diente de león y una fresa. Ella fue a la frutería y la cogió sin pagarla y bosque por el diente de león. Cuando lo llevó hizo una poción pegó la bola y le concedió el deseo de “ser visible”. Luego le pagó al frutero las fresas. Este sorprendido le dio la gracias.
Y así acaba la historia de una niña “invisible.”
Autora: Elena Camacho López.
“Yo soy invisible”
El sábado pasado me levanto de la cama a las 11:30; entonces le digo a mi hermano:
-Buenos días, Juan.
Y no me contesta porque no me ve. Cuando le hablo a mi madre y tampoco me contesta. Me miro en el espejo y no veo nada ¡¡Soy invisible!!
Ese día era mi cumpleaños y yo tenía ganas de gastarle bromas a mis amigos y amigas, pero cuando quise acordar ya me había puesto normal.
Yo estaba extrañada hasta que me enteré de que una bruja me había hecho un conjuro para que la próxima vez no le pegue a mi hermano, porque nos llevamos fatal.
Y así aprendí la lección. Ya no lo hare más y espero que vosotros no le peguéis a vuestros hermanos pequeños o si no os pasará lo mismo que a mí.
Espero que os gusteeee
Autora: Ana Torres
Yo soy invisible.
Un día por la mañana cuando me desperté y me vestí fui a peinarme y no me veía en el espejo. Me puse nervioso porque era invisible y corriendo me fui al colegio sin decírselo a mi madre. Cuando llegue al colegio habían cerrado y pensé:
- Si soy invisible podré atravesar las puertas.
Y como había un niño que casi siempre me pegaba le di un pescozón por todo lo que había hecho.
Fue un día muy divertido, pero cuando llegué a la casa ya no era invisible. Y ya fue todo normal como siempre.
Autor: Jesús Ramírez
“Yo soy invisible”
Un día me levanté de la cama con mucha sed y bajé a la cocina.
Cogí un vaso de agua que había en la encimera y me lo bebí,después me acosté,porque eran las seis en punto.
Cuando mi madre me despertó,me duché,me vestí,desayuné y me lavé los dientes.
Cuando fui al colegio entré en clase y el maestro dijo que yo había faltado.
No sabía por qué había dicho eso porque yo sí estaba.
Cuando tocó la sirena para ir al recreo,fui a la clase de mi mejor amiga,llamada Ruth.
No se por qué pero cuando la llamé,ella decía que quien era el que le hablaba.
Yo creía que era porque no veía bien,pero no era por eso,porque estaba hablando con otra niña.
Estaban hablando de mí,decían que no había ido.
Pensé que si era invisible podría hacer lo que quisiera.
Me metí en el cuarto de baño de los chiquillos,no me descubrieron.
Pero luego me preocupé porque mi madre se preocuparía si no aparecía.
A la mañana siguiente,mi madre estaba llorando porque yo no aparecía.
No sabía lo que hacer para volver a la vida normal,pensé en beber fanta de naranja.
Creía que no funcionaba,lo descubrí cuando entré en mi clase para ver las notas de los exámenes.
Entró el maestro y me quedé de pie porque creía que todavía era invisible.
Godofredo,el maestro,me dijo que qué hacía allí,le dije que estaba buscando una horquilla que se me había caído.
Él no se lo creyó porque me había visto los exámenes en la mano,yo me quedé pasmada.
Me castigaron un mes sin gimnasia y sin recreo, casi lloré pero aguanté.
Llegué a mi casa y mi madre me abrazó muy fuerte y yo le di un beso muy grande.
María,mi madre,me regaló una mochila de marca y un colgante con mi nombre:Marta.
Yo salí a la calle para comprarle un collar y un colgante con su nombre,yo le dije una mentira.
No me atreví a decirle que iba a salir a comprarle un regalo porque sino no sería una sorpresa.
El regalo me costó cincuenta euros porque era de bisutería.
Le gustó mucho y empezó a llorar,era porque nadie de sus hijos le había regalado un collar y una pulsera con su nombre.
Y así acaba este cuento tan bonito y tan feliz.
Autora: Marta López