LORCA PARA NIÑOS
El niño, alegre y contento,
viste el mundo de color
y hace que su alrededor
cante al agua y ría el viento.
Con sus patosos andares,
quiere explorar el lugar.
Antes de empezar a hablar,
ya tararea cantares.
Consigue ser siempre el centro
y brilla como un lucero.
Ingenioso y zalamero,
hace cosquillas por dentro.
Lo que Federico adora
es jugar con marionetas,
dibujar en sus libretas
y leer a cualquier hora.
Desde muy temprano aprende
a rasguear su guitarra.
Canta como una cigarra.
¡El chiquillo tiene duende¡
Se marcha a Madrid y allí
vive una gran experiencia:
se aloja en la Residencia
con Buñuel y con Dalí.
Enviado por Ana Torres