miércoles, 4 de abril de 2012

Ana Sanz












Erase una vez una niña caprichosa.



Una mañana soleada y abrasadora de Mayo, se aproximaba el cumpleaños de Aurora, una niña consentida y con todas las cosas que salía en la televisión. Mientras que ella veía por la tarde los dibujos apareció un mundo donde ponía que era el mejor sitio para celebrar su cumpleaños. Sin pensárselo se fue en busca de su padre y le dijo que quería celebrar su cumpleaños en ese sitio.



Su padre como era feliz si su hija lo era le dijo que la llevaría. Llegó la hora de acostarse para al día siguiente estuviese descansada para ir a la piscina de sus tierras. Sentado en su cama se encontraba un gran alcón. Este le dijo:







  • Tú eres una niña muy caprichosa, merece que te dé un lección de comportamiento.



Sin dejarla hablar abrió su pico y la echó a su estomago. Pero nada más y nada menos se encontraba en otro sitio muy diferente. De repente dijo Aurora:







  • ¡ Es el sitio donde quería festejar mi cumpleaños, que bien!.



Aunque aquello no era divertido porque calló en un pegaso blanco. El pegaso estaba hechizado por un duende llamado Hogi. Al llegar a sus tierra, Hogi le dijo a Aurora:







  • Es cierto tu eres la chica más consentida y guapa que ha pisado esta tierra.





  • Quien seas llévame ahora a mi casa.- le contestó ella enfadada





  • Para que lo sepas soy Hogi el dueño de estas tierras. Y no pienso llevarte a tu casa y si quieres irte tendrás que hablar con mi hermano Ismael.





  • Tú señor.- le contestó de una carcajada- Hablaré con él sea como sea.



Con la mano hizo un gesto muy extraño y en un tiempo récord vino un guardia, sin que Hogi se diese cuenta la llevó con Ismael, pero antes le dijo:







  • En verdad te debería llevar a convertirte en duende, pero veo que es mejor que te lleve con Ismael , a todos le ayudo a salir.



Al llegar le preguntó a Ismael:







  • ¿ Me pude dejar ir a mi casa?





  • Eh, bueno vale.



Abrió los ojos se dirigió al salón y le dijo a su padre:







  • Me conformo con hacer una fiesta en una cochera.



Y desde ese día fue muy feliz porque se dio que no tenía que ser tan consentida y caprichosa.



Espero que os haya gustado el primer cuento que escribo después de lo que le pasó a mi pájaro.



Seguiré escribiendo a partir de hoy para llenar nuestro blog de nuestra clase.



Os saluda vuestra compañera



Ana