Lucía
y su abanico rosa
Un
precioso día soleado Lucía se levantó de la cama y bajó a desayunar.
Pero su hermano pequeño todavía estaba durmiendo como un tronco.
Lucía un día tenía mucho calor y le dijo a su madre que le comprara
un abanico rosa. La madre fue a la tienda y se lo compró del color
que ella quería. Se lo dio y Lucía se puso muy contenta se lo enseñó
a su hermano y a su padre. La niña lo dejó en la mesita del grande
salón y su herma no lo cogió y se lo rompió. Cuando Lucía lo vio
se echó a llorar y su madre le regañó y le castigó. Pero la madre
le compró otro y se alegró mucho más. Y así acaba la historia tan
interesante.

