sábado, 30 de junio de 2012

María


  Lucía y su abanico rosa

Un precioso día soleado Lucía se levantó de la cama y bajó a desayunar. Pero su hermano pequeño todavía estaba durmiendo como un tronco. Lucía un día tenía mucho calor y le dijo a su madre que le comprara un abanico rosa. La madre fue a la tienda y se lo compró del color que ella quería. Se lo dio y Lucía se puso muy contenta se lo enseñó a su hermano y a su padre. La niña lo dejó en la mesita del grande salón y su herma no lo cogió y se lo rompió. Cuando Lucía lo vio se echó a llorar y su madre le regañó y le castigó. Pero la madre le compró otro y se alegró mucho más. Y así acaba la historia tan interesante.