La
bruja Sonia
Había
una vez una cocinera llamaba Sonia que era mi madrastra, pero...
Sonia
tenía un aspecto raro; desde que se murió mi padre le salió un
grano en la nariz, se puso bastante gorda y sus dientes estaban
picados. En general se había convertido por completo en un horror de
bruja malvada. Un día cuando la estaba observando, hacia una pócima
para alguien. Por la noche hablando sola dijo que era para envenenar
a los animales. Al día siguiente me la echó en el cuenco del agua
para beber. Yo como fui más lista se lo di a su gato, que era de feo
como ella. Este se envenenó y murió al igual que su dueña. (porque
si no hay mascota no hay bruja, o al contrario) Yo me quedé viviendo
con mi abuela Rosalía. Al cumplir los veinticuatro años mi abuela se
murió y me quedé con mis hijas Amanda como yo y Rosalia como mi
abuela. Vivimos muy felices para siempre. Y colorín y colorado este
cuento tan raro se ha acabado.
Autora:
Elena 6ºB
